Porque me siento orgulloso de vivir en un país donde al alba, cada día, nueve millones de gaviotas alzan el vuelo y en su recorrido, desde una inigualable perspectiva, en su viraje hacia la derecha, de reojo contemplan cómo florecen, con las gotas de rocío entre sus pétalos, a lo largo de las praderas, a su izquierda, once millones de rosas. Una tierra donde un puñado de verdes se echan a la calle para protestar contra las injusticias de este sistema eterno cuando sus ppios los empujan a ello, donde los q no se identifican con el resto pueden gritar en todo momento que quieren macharse, siempre q utilicen, se sobreentiende, como única arma la palabra.
Hay quien añora los tiempos en los q mandaba el Caudillo, esos que ahora protestan cuando les quieren quitar a las calles y a las plazas los nombres de ilustres fachas y han gritado "¡Franco Franco!" cuando quitaban su estatua.
Si es un nombre escrito en una pared, dicen q eso qué daño puede hacer, no kieren borrar de nuestra Hª esos símbolos sagrados q recuerdan su victoria.
Hay un hospital en nuestra tierra q tiene escrito en su puerta un nombre de los de antes y dijo q los malagueños olvidemos Carlos Haya pa' llamarlo Blas Infante. A todos los q se niegan, los q x su patria patalean, yo voy a contarles x q a mí me parece buena idea: Carlos Haya era el piloto personal del Gran Caudillo y en sus hazañas de guerra cuentan q era inigualable aniquilando enemigos, Blas Infante fue un poeta q en sus sueños libertarios legó para la Hª el «¡Andaluces levantaos!». Carlos Haya era fascista, Blas Infante nos gritaba «¡Viva Andalucía libre!» mientras q lo fusilaban; no queremos más fachas escritos en la fachá, Carlos Haya era el nombre de alg. q kiso luchar pa' q mi tierra viviera muchos años amordazá, yo prefiero Blas Infante, un nombre q luchó x mi libertad!
Por el nudo en la garganta al ver los ojos de miedo de mi madre en el colegio electoral pretendiendo esconderse de los fantasmas de su pasado, miserable cicatriz en sus sentimientos imposible de borrar; sintiéndose una delincuente por ejercer su derecho a voto. Para que nunca más una pistola obligue a arrojarse al suelo a las voces de decenas de parlamentarios. Porque no se trata de un hospital ni de un nombre, se trata de nuestro pasado reciente, una hª sombría q, aún sin ser conscientes, condiciona el día a día de nuestra generación; xq es la hª de mi padre, xq es la hª de mi madre. Porque sé q tras colgar este texto en la Red podré continuar con mi vida, sin temer q un día un par de asesinos llamen a mi puerta para acabar con ella en un paredón. Por y para ello, este pequeño homenaje.






